Rapunzel en Andalucía

Los olivos empezaron a aparecer fuera de la ventana, y supe que estamos cerca de nuestra destinación. Los viajes nos habían llevado a la tierra de Andalucía–el sur del país y el corazón de la cultura española.  La ruta de ocho horas finalmente nos expulsó en la estación–el lugar donde mis tres amigos y yo empezamos nuestra aventura.

En mi opinión, el mejor parte de cualquier viaje nunca consiste en un lugar específico que se va o alguna cosa que hace en un sitio particular. En cambio, simplemente andando por la ciudad, deambulando por las calles curiosas y estrechas, y absorbiendo los sabores del ambiente son los partes más recordables. Tus sentidos están simulados y estás llenado con cada olor, vista, y sensación que caracterizan el nuevo lugar.

Esta idea fue el mismo para nosotros. Mientras caminando, encontramos un mundo diferente… Las vibras de las culturas de los musulmanes, los árabes, y la gente del norte de África se arremolinaban alrededor de nosotros como un viento suave de España antigua. Los paseos de adoquín dirigía nuestros caminos por las calles salpicados con vendedores de cosas tradicionales de la región–cueros, telas, linternas, y joyas de cada color y variedad. Sus gritas mezclaban con los sonidos de una guitarra española mientras los olores de las tapas circulaban por el aire con los sabores del sur de España.

Cuando piensas en la vida Andalucía, siempre piensas en el flamenco, los toros, y una cultura ruido y llena de colores.  Eso es así.  La primera noche, nosotros fuimos a un espectáculo de flamenco–y no en un sitio para turistas pero en un lugar secreto. Como un tesoro enterrado escondido, estaba guardado dentro de las colinas del barrio Sacromonte. Era el lugar más viejo de todos los espectáculos en España, y por eso, no era mediocre o sólo bueno en la superficie. Fue obvio que los artistas estaban especialmente calificados y expertos en su trabajo. Entre la melodía perfecta de la guitarra, la voz apasionante del cantaor, y los pasos fuertes y emocionados de la bailaora hermosa–cada elemento vino juntos para crear un espectáculo poderoso y tradicional.

Mientras hicimos muchísimos otras cosas durante nuestro viaje en Granada, lo más importante fue, por supuesto, la visita a la Alhambra. Los terrenos extensos de esta fortaleza Moro era la cosa más impresionante que he visto en todo mi tiempo en España. Su tamaño, su esplendor, su belleza pura…cada calidad increíble dejó su huella en mi alma–impresiones duraderas que no serán fácil para olvidar.

Sentía como si fuera en un cuento de hadas–un mundo llenado con fantasía, castillos, y tal vez un poco de polvo mágico también. Los jardines que se extendían en todas direcciones parecían perfectos para una familia de ninfas. Además, las vistas sobre las murallas antiguas capturaban perfectamente las escenas de las montañas, los valles profundos, y las olas de las casas blancas. Sentía como una princesa otra vez más mientras caminaba por los palacios con sus fachadas de muchos detalles. Y cuando andaba por las fuentes brillantes rodeadas de flores de cada color…tuve que comprobar si estaba en un vestido real y si una tiara estaba posado sobre mi cabeza.

Sorprendentemente no había.

Este lugar imponente compuesto por sus varios castillos, murallas, palacios, y jardines es un sitio de otro mundo. En el estilo decorado y geométrico de los árabes, esta fortaleza de la realeza y la belleza nunca dejará de impresionar.

Nos fuimos de Granada con espíritus animados de esa nueva cultura de Andalucía. Fue una aventura única e imposible para olvidar.

Solo si fuera una princesa Nazarena…